Liliana Oliveira
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¿Por qué será que el hombre
se tienta y mata al ave?
Será porque siente envidia
de su bagaje de imágenes.
Será que el mirar de abajo
a ese ser que surca el aire
le recuerda que no puede
dominar en todas partes.
Será que en su instinto trae
cacerías ancestrales;
será que olvidan sus genes
que se cazaba por hambre.
¿Por qué será que el hombre
se tienta y enjaula al ave?
Será porque siente envidia
de su libertad errante.
Será que ama sus colores,
su canción inigualable;
no hay color ni canto alguno
si no continúa el viaje.
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Será que no se da cuenta
de que al vivir enjaulada
canto le rima con llanto
y su alma está encadenada.
No es de héroes ni valientes
segar la vida de un ave;
no se corre ni un peligro
por el trofeo emplumado
y es fácil quedar impune
cuando el occiso es el pájaro.
Que el hombre no cace al ave
ni la ponga en una jaula
porque encerrar a ese ser
es como haberlo matado.
Que se conforme el hombre
con mirarla desde abajo
y con escucharla trinar
desde el follaje del árbol.
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